A tempo

18 noviembre, 2012

Vuelta a empezar.

"Belle, bonne, sage" de Baude Cordier

Nuevas frases inconclusas para oídos inconscientes,
visitas guiadas por recuerdos envejecidos,
calma chicha para un alma amordazada.

Oscuro amanecer nocturno de
instantes acongojados,
lamentos acallados,
cauces de lágrimas secas.

Notas descompasadas de un destino no escrito,
cárcel de pies vagabundos,
semifusas de un pentagrama emborronado.

Tempo de un metrónomo ebrio.

Trazos de un sueño absurdo.

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Abrigo

26 octubre, 2011

Asomada al infinito de tu sonrisa veo caer las hojas en el parque.
El frio invierno ha llegado a la ciudad y nuestros paseos son cada vez más cortos, aunque no menos intensos.
Tus besos siguen sorprendiéndome y una vez más tus labios se aferran a los míos, en nuestra eterna búsqueda de instantes interminables.
El aire más gélido nos esquiva temeroso y enfila la calle Mayor con la esperanza de encontrar algún despistado.
Ya no es época de vaqueros, y únicamente tus abrazos son capaces de abrigarme ahora que el sol ha cerrado por vacaciones.

Roa

Inspirada por ‘Ni las intenciones’ del grupo Ruidoblanco


Noches

16 junio, 2011

Noches de luces,
de claros y sombras,
de imágenes claras..,
de tintas planas.

El recuerdo del horizonte en mi mente,
y tan sólo un pincel y una paleta.

Imaginación desbocada enjaulada en un cuadro.

Colores coloreados,
líneas y trazos malogrados,
dibujos tarareados,
tristes sueños cercenados.

Roa


Laberintos de sentimientos

9 febrero, 2011

Lios y más lios, desliados y reliados. Días estupidos, días amargos, días dulces aunque de esos pocos.

Amaneceres, atardeceres, añocheceres. Lógica absurda como la realidad que nos envuelve día y noche.

Dolores de cabeza, llantos callados que acaban antes de empezar, enfados absurdos que sin embargo duelen.

Heridas añejas que no sanan, atardeceres que escuecen en lo más profundo de un alma hecha jirones.

Más allá de toda conciencia el remanso de paz, cambiando realidad por sueño y dejando atrás laberintos que lastran el barco de velas que me evade.

Roa


Olvidarte de vivir

7 febrero, 2011

A veces sólo queda olvidarte de vivir, para ser una sombra de lo que fuiste, un fantasma de la realidad que se evade.

Queda huir, alejarse de aquí, dejar atrás todo aquello que amaste y volver a empezar.

Un viaje sin fin, una búsqueda eterna del entorno perfecto inexistente. Un volver y revolver, caminar kilómetros de carreteras que no te alejan de nada, simplemente distancia sin soluciones.

Nada en una mente que huye de sí misma, y que sigue buscándose aún cuando no quiere encontrarse.

Roa


Olvido

25 enero, 2011

Oscuridad en una noche sin luna,
leve instante que yace entre suspiros,
ojos desgastados de no ver.

Cada día es igual al anterior
y la soledad se dibuja altanera en las esquinas del corazón.

Son flores que se marchitan,
son aves que emigran en busca de un lugar mejor,
son crisálidas que esperan un nuevo día en el atardecer anaranjado de las esperanzas.

Hoy olvide tantas cosas que pensé llamarme Olvido,
hoy olvido y sin embargo duele emigrar entre palomas hacia un lugar desconocido.

Roa


LA LUNA ROJA

6 enero, 2011

Mientras caminabas por las lóbregas orillas del Leteo, una negra noche de pesadilla contemplaste como la gran luna roja de los condenados rielaba sobre el invisible horizonte que separa el cielo y el infierno de la tierra de los vivos.

En ese instante caíste de rodillas y ávida de olvido, quisiste tomar un poco de aquel fluído que tantas veces antes habías despreciado.

Apenas una gotas, insuficientes para lograr el objetivo, se mantuvieron dubitativas entre las desnudas falanges de tus manos.

Al inclinarte aun más, para saciar la terrible sed con tus propios labios te encontraste, cara a cara, con la pálida verdad.

Tu niveo cráneo se reflejó trémulo en la oscura superficie de las estancadas aguas y un grito de dolor y desesperación, como nunca antes se había escuchado en el infierno brotó de tu descarnada garganta.

Su eco, tras rebotar un millón de veces por las galerias del averno llegó claro y nítido hasta mi sueño sacándome, por fin, de una de mis más negras pesadillas de luto y duelo.