AULA

 PIENSA, POR FAVOR

 

Ayer, leyendo el periódico, en una página olvidada, encontré un artículo de extensión casi insignificante, pero que me llegó al corazón. Ese músculo, cuyo tamaño es como el puño, de la persona que lo posee y sin embargo, es capaz de bombear la sangre, por todo el cuerpo.

Este artículo, hablaba acerca de cuatro chavales que aparte de los problemas que hoy en día tienen los jóvenes, tenían uno añadido, eran autistas.

Al principio el título no me llamó la atención, pero atendiendo a una pequeña curiosidad, que pareció hacerse mi única razón de vida, lo leí.

“Víctor se balancea con una mano metida en el bolsillo…y la otra colgada del aire, inmóvil. Está junto a Javi, Álvaro y Jorge, tan autistas como él. Acaban de subir al estrado ante la secretaria general de Asuntos Sociales, cientos de trabajadores y algunos periodistas. Han venido para hablar con el acento desconocido del autismo.”

La verdad, tan desconocido no es. Lo que pasa es que si algo no nos toca de cerca, ni nos interesamos por el tema. Mucha gente cree que es fácil tener a alguien con problemas o con alguna deficiencia y que este dependa de ti. Pues no y lo sé con seguridad, ya que a mí me toca muy de cerca. Es difícil ya que aunque sea el año europeo de la discapacidad, no se hace casi nada para paliar el problema, eso es lo que pasa. Muchas de las leyes no llegan a ser mas que un borrador olvidado en un cajón del Ministerio, solo eso. Nada. Solo letras que componen palabras, palabras que componen frases, frases que componen textos en definitiva nada, solo manchas de tinta, en trozos de papel arrancados de la madre Tierra, esbozos de libertad, pero que podrían ser pasto de las llamas y no serían nada más que eso, nada.

Si preguntas por la calle, te das cuenta de eso, de que no hay nada. Hay gente que opina que no deben trabajar. Yo creo que deberían dejar de opinar y pensar un poco lo que dicen. Alguna neurona les debe fallar…

Otros dicen que sí, que deben trabajar al igual que los demás, pero al preguntarles, si se les deben dar más oportunidades, no saben que contestar.

Yo creo, no solo en que se les deben otorgar más oportunidades, sino que creo que se debe educar a todo el mundo, para que no sean menos preciados.

Para que cuando salgan a la calle (lo creáis o no también salen a la calle igual que vosotros),la gente no se vuelva a mirarles(que por cierto si alguno lo hace es de muy mala educación), ni se queden con la boca abierta y la mirada fija ya que es muy desagradable. Son seres humanos al igual que vosotros y con mayor capacidad que algunos.

Y lo último, ya para acabar con esto, que se está alargando mucho, decirle a todo el mundo, que no deje a sus hijos ni a nadie, decirle a una persona con problemas, que es corta, subnormal, anormal, o cualquier sinónimo. La verdad, no cuesta nada echarle la culpa al gobierno, lo difícil es en vez de decirle a tu hijo: mira ese es subnormal, pensar que tu hijo puede ser el que tenga problemas y a él al que se lo llamen. Y tú medio llorando, cuando tu hijo te lo cuente, le tengas que decir, que no haga caso que tu le quieres mucho…

Por favor, pensad en que el niño no tiene la culpa y sed un poco conscientes de lo que hacéis y decís, a nadie le gusta eso. Así que si el día de mañana, si  a alguno de vosotros os toca de cerca y no habéis hecho algo por ellos, os sentiréis culpables. Os lo puedo asegurar.

No los marginéis, hacedme caso, por favor.

Un grano de arena, desequilibra una balanza. Haced que ese grano de arena sea el de igualdad para todos, que no se desequilibre en contra de esa igualdad.

Gracias a todos, sobre todo a los que habéis tenido paciencia suficiente para leerlo, gracias.

2004

 

BREVE

 

El tiempo es breve, la vida fluye sin barreras, se escapa de entre los dedos y el hermoso penar moribundo llega a su irremediable fin.

En el andén de la vida, esperamos para subirnos a un tren, cuyo destino sea el que nosotros queremos.

Mientras, el tiempo sigue fluyendo, deslizándose entre los dedos, pasa y todo llega. Y cuando el tren se para, los que esperaban en el andén se suben sin pensar, como autómatas, aunque siempre hay alguien que aún en marcha salta del tren, porque se había equivocado.

En cambio, otros no se dan cuenta a tiempo de su error y cuando llegan a destino equivocado, maldicen a aquellos que les acompañan por no haberles alertado de su error, su propio error, únicamente suyo, por no estar atentos al camino, tropiezan con la única piedra que había en éste.

Así es la vida, breve, impredecible, hay que tener los ojos muy abiertos, para no desperdiciar esa hermosa brevedad de penar moribundo.

2004

 

PARECE MENTIRA

 

Parece mentira, que ya no me importe para nada mi futuro.

Parece mentira que el día a día sea mi único horizonte.

Parece mentira, mis sueños han quedado reducidos a cenizas.

Y que ahora mi única meta, sea esa, ninguna.

Se debió perder en el camino y aunque al darme cuenta, volví a buscarla, ya estaba hecha pedazos.

Parece mentira, siempre tuve muy claro lo que quería, y ahora, sin embargo, mis esperanzas cual castillo abandonado han quedado derruidas.

Parece mentira, tantos sueños, tantas ilusiones, yacen en el camino.

Las ganas de seguir hacia delante, quedaron desgajadas del todo. ¿Y ahora qué?

Parece mentira.

2005

 

 

YO

 

¿Qué hago?

¿Qué quieren de mí?

¿Qué siento?

¿Que pienso?

¿Qué digo?

¿Qué oigo?

Solo oigo silencio,

De mis labios, no sale sonido alguno.

Mis pensamientos, han dejado de fluir.

Mis sentidos me dicen que siento paz, una paz inexplicable.

Quieren que vuelva…

No…

Aquí se está muy bien…

¿Qué hago?

Qué estoy haciendo, me dejo ir, lo veo todo desde aquí.

Una paz inmensa inunda mi cuerpo.

Tranquilidad, paz, eso es lo que yo siento.

Tranquilidad, paz, eso es lo que yo…

Ahora…

Siento…

2005

 

DAMA DE LA NOCHE

 

Dama, déjame ir.

Dama, déjame marcharme de aquí.

Dama, la razón ya no importa.

Dama, no quiero seguir así.

Dama, suelta la cuerda que ata mi tobillo.

Deja que desentumezca mis músculos.

Dama, quítame la venda que cubre mis ojos, déjame ver la realidad que envuelve mi rostro.

Dama, deja que mis cadenas pierdan los candados.

Deja que todo aquello por lo que sufro, sea pasado.

Dama, déjame, no quiero encontrar ya, más muros.

Déjame encontrar puertas abiertas, llaves que abran candados, vallas rotas que no me impidan el paso.

Dama, déjame librarme, de todo aquello que atormenta mi alma.

Dama, no quiero ser esbozo de vida sobre tu papel.

Quiero ser pluma, para escribir con tinta mi vida en él.

Quiero no ser mas tuya, Dama de la noche.

No quiero ser ocaso del sol, no quiero ser lo que tú me digas…

¡!NO!!

Dama, déjame ser libre, vivir mi vida, porque estos días que vivo y no disfruto, no son míos, solo vivo en ellos.

Déjame disfrutarlos, para que puedan ser: mi pasado, mi presente y mi futuro.

Dama, apaga tu llama, que enciendo la mía.

Su luz guiará mis pasos, en  esta mi senda, la vida.

2005

 

 

QUIERO Y NO PUEDO

 

Aunque quiera no puedo.

Aunque lo intente no podré.

Mis párpados pesan, se cierran, y aunque intento abrirlos, se vuelven a cerrar.

Quiero y no puedo, escribir en el papel.

Quiero y no puedo formar trazos en él.

Mis dedos intentan sostener la pluma.

Mi mano intenta deslizarla sobre él.

Quiero y no puedo escribir en un papel.

¡Y no entiendo el por qué!

Y no lo entiendo, ni puedo entender

Antes mis trazos formaban palabras, que unidas formaban frases…

Ahora, aunque quiero, mis dedos no pueden sostener, aquella pluma que antaño dio vida a mi papel.

2005

 

 

MIENTRAS

 

Quisiera no tener que crecer, quisiera no tener que abandonar la edad en la que todo es inevitablemente placentero.

Pero cada segundo que pasa, siento que queda menos para tener que salir a enfrentarme con este cruel mundo de abusos de poder, en el cual el pez grande se come al pequeño.

Quisiera no tener que salir a mar abierto, pero sé que una vida entre los juncos de las marismas no me van a librar, lo único que conseguiría es facilitar al resto la salida a mar abierto, y retrasar mi inevitable salida.

Quisiera poder permanecer oculta tras la espesura, y que la oscuridad me ocultase ante el peligro, ¿pero, serviría de algo? Probablemente no.

A pesar de todo, el mar abierto te ofrece la  inconmensurable recompensa de luchar cada día por ti misma, de ser tú la que defiende sus derechos sin deber nada a nadie, autosuficiente.

Los juncos son una protección temporal, pero cuando llegan las tempestades y los juncos ceden o quiebran  sus endebles tallos dejan al pez indefenso ante la inmensidad del mar.

Nada es eterno, todo es pasajero.

Me gustaría poder elegir como vivir mi vida, pero la vida decide por sí sola, ahora es hoy, y dentro de unos instantes será mañana.

El incansable reloj seguirá con su tic-tac, cuando yo después de abandonar lo conocido, me enfrente a lo desconocido, a la inmensa inmensidad del mar, mientras tanto vivo.

2005

 

 

QUIERO QUEJARME

 

Ya llevo casi 3 años escribiendo para Aula con el pseudónimo de Roa, y creo que ya va siendo hora de mostrar mi descontento, porque éste con el paso de los años ha ido en aumento.

No me quejo por quejarme, que para eso ya están nuestros amadísimos políticos.

No, yo me quejo porque me parece que ha llegado la hora de quejarme.

En nuestro cole, tenemos árboles, tenemos pabellones, tenemos una iglesia, vamos que tenemos de todo, aunque si comparásemos, en la redacción de AULA se descubrirían  muchas carencias.

El que trabaja debería tener lo necesario e imprescindible para trabajar, ¿no?

Los profesores tienen libros y bolígrafos, tizas y pizarras…

Todo aquel que para trabajar necesita unas determinadas herramientas, debe tener todo lo necesario para que sin obstáculos su trabajo pueda ser desarrollado…

¿o no es así?

Sin embargo, nosotros los redactores somos la excepción a la regla, realizamos un trabajo, y para ello: comentamos, investigamos, escribimos, reflexionamos, llenamos ese hueco que la sociedad de hoy en día no es capaz de llenar, la imaginación.

Desde escribir las más insignificantes poesías, a escribir las más colosales narraciones nos hace ser libres, libres por no depender de un cacharro inanimado para no aburrirnos, aunque sea única y exclusivamente mientras que la escribimos, porque mientras las escribimos estamos pensando en cómo expresarnos, en cómo elaborar una bella poesía, en como hacer volar la imaginación a nuestros lectores, en cómo llenar nuestro ansia de culminar con lindas palabras unas breves acotaciones, que se nos ocurrieron mientras Quevedo intentaba con ligera desesperación, llegar a nuestro cerebro a través de nuestros pabellones auditivos en clase de lengua, aunque sea sólo por eso.

Pues bien, mi tesis llega a su fin, con sus ejemplificados argumentos.

Realizamos un trabajo y a pesar de ello no tenemos un lugar donde reunirnos, tampoco tenemos las herramientas necesarias para poder escribir (véase la palabra ordenador), siento deciros que hoy en día eso de la pluma, papel, y el periodismo ha sufrido un ligero… un ligero alejamiento, por no decir que han sufrido una brutal disociación condicionada por la sociedad de consumo y de las nuevas tecnologías.

En fin, tanto tiempo esperando que el milagro se produjese…

Que destinaran un aula a AULA, unas sillas alrededor de una mesa, un armario y uno o dos ordenadores para poder escribir junto a mis compañeros con el único fin de poder mejorar la revista y el milagro no se produjo, por eso ahora espero que alguien lea este artículo que aunque extenso solo tiene un fin, que por favor se destine un aula a estos redactores. Desde esta página de “AULA sin ayuda”…GRACIAS.

P. D (¡ Ey, Pero que aún quedan cosas por Decir!):

A nuestro antiguo hogar(la “narco-sala”): Desde que fuimos…cariñosamente desokupados de nuestro antiguo hogar echamos en falta tu olor a cerrado y el olor a tabaco que tienes adherido a tus bellas paredes, también echamos de menos aquellos acogedores sillones que nos ampararon durante un tiempo…

Y ahora… A quien corresponda: Esperamos no pasar de nuevo un invierno al aire libre, aunque es maravilloso ver las estrellas sin nada que lo impida, hace frío cuando no se tiene un techo bajo el que cobijarse para escribir éstas y otras líneas.

¿Qué nos deparará el futuro? ¿Tendremos una casa que okupar?

2005

 

 

INOCENTE ADOLESCENTE

 

De nuevo, noto latir mi corazón, llegué a pensar que después de aquello, no latiría, pensé que moriría, que aquel sería el último día de mi corta vida, no quise hacer caso de una sencilla explicación, que él ya no quería compartir su vida con la mía, no puede ser -me dije-, no, no puede ser, él me prometió que por siempre me amaría, que sin mí, su corazón ya no palpitaría…

¡¡NO!!

Le llamé, pero no pude hablar con él, hice lo posible y lo imposible por volverle a ver, aunque sólo fuese… Una última vez…

Pero jamás ocurrió…

Ahora que me doy cuenta, miro atrás y vislumbro lo que realmente pasó.

Creo después de todo, que fue lo mejor, dos meses, sí, sólo fueron dos interminables meses, pero te quise y te querré, aunque ya no pueda después de dos años ni llorar, siento que fuiste profesor de mi inocencia adolescente, fuiste tú quien me enseñó a olvidarte porque pensando en tenerte quería morirme, ahora sin embargo sólo quiero recordarte como algo que fuiste y serás, un amigo traidor de maravillosos ojos verdes, un amigo…y mi primer amor.

 

P. D: El primero, no siempre es el verdadero, yo sé a lo que me refiero.     

2005

 

 

ENTRE LA OSCURIDAD

 

Bip.. Bip-bip…Bib-bip-bip…BBBBBBBBBBIIIIIIIIIIIIPPPPPPPPPPPPPPPPPP!!!

El despertador anuncia que la noche, otro día más, ha llegado a su fin y da paso a uno nuevo que comienza.

Un día más, bajo las sábanas, entre la oscuridad, un bulto se mueve, se niega a levantarse aunque en el fondo (muy en el fondo) sepa que debe luchar contra sus instintos animales y despertar la racionalidad que lleva dentro.

De entre las sábanas surge un brazo, luego otro, y  un largo bostezo inunda la oscura habitación.

A tientas me pongo las zapatillas, y camino cual ánima en pena en dirección a la cocina… sin darme cuenta ya he llegado a ella…una lúgubre luz ilumina mi desayuno, mientras, dirijo mi lánguida mirada hacia la ventana…

Afuera tristes fantasmas vagan somnolientos hacía su triste destino: el trabajo, un duro y agotador día de trabajo.

Mientras vuelvo de mi ensimismamiento, la tostada ya desciende por mi esófago…

Tic, tac..tic, tac el tiempo galopa cual caballo, huye de su sino, pero sin embargo hace sin que dé cuenta…¡¡llego tarde!!

Rápidamente me pongo lo primero que cae en mis manos y bajo cual potro desbocado las escaleras, recorro el portal y salgo a la calle.

Ya abajo, el día es oscuro, la luna y las estrellas aun lucen y a pesar de la capa de porquería que las tapa, se  adivinan en la lejanía, allá en el espacio.

Las farolas emanan una mortecina luz sobre los transeúntes, parece que sean reos que caminando cual corderos se dirigen vanos de esperanzas hacia una muerte segura al final del corredor…

Atravieso la puerta del colegio, cárcel de alambres y espinos que mantiene enjaulados a tantos pájaros con deseos de libertad, la ansiada libertad.

Llego a mi pabellón, mi oscuro y triste pabellón que iluminado por una tétrica luz confiere a éste un halo de misterio, tras los cristales se adivina un desesperado intento del sol por disipar las tinieblas…

Tras mi ventana la claridad aumenta, parece que el sol por hoy ha vencido su eterna lucha con las tinieblas…

De repente un ruido ensordecedor inunda mi mente:

Bip.. Bip-bip…Bib-bip-bip…BBBBBBBBBBIIIIIIIIIIIIPPPPPPPPPPPPPPPPPP!!!

El despertador anuncia que la noche, otro día más, ha llegado a su fin y da paso a uno nuevo que comienza.

Un día más, bajo las sábanas, entre la oscuridad, un bulto se mueve…

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

2006

 

 

BATÁMONOS EN DUELO

 

El dragón ha despertado, comienzo a sentir que todo lo que me rodea intenta dominarme, taparme los ojos de la realidad, dejarme a oscuras para hacerme tropezar y caer, para que me resulte más fácil, dejarme llevar por la masa ingente de siervos de caprichosos señores feudales.

Señores feudales que salen en busca de dragones a los que dominar, con los que superar a otros señores; dragones con los que acabar y satisfacer su ego, a los que les conviene que yo me deje arrastrar por masas de campesinos incapaces de pensar por sí mismos, campesinos dominados por el temor ante las posibles represalias del señor.

Si, he despertado, estoy cansada de tanta intransigencia, tanto pastor que dirige a sus ovejas, tantos sirvientes que lamen zapatos de sus señores, es hora de pensar por uno mismo, es hora de que cada uno tome sus propias decisiones, ha llegado la hora de salir en busca de causas propias por las que batirse en duelo contra el enemigo, la indiferencia.

No intento ser revolucionaria, intento quitaros las vendas que cubren vuestro entendimiento, para que no seáis esclavos de modas, siervos de lo que han elegido otros por vosotros.

Se lo debo a tantos buenos escuderos que aconsejaron a su caballero no batirse en duelo contra gigantes de la imaginación, sino contra verdaderos enemigos.

¡Ay! pobre de aquel que se enfrente y muestre sus verdaderos pensamientos, llevando la contraria a los verdaderos gigantes, gigantes mezquinos a los que no conviene que los campesinos tengan ideas propias y que en defensa de sus intereses amenazarán con destruir las poblaciones de gente llana, asolando las plantaciones sustento de los pobres.

Malditos señores feudales, enanos con disfraz de gigantes, que derrochan lo que no es suyo, y que asustan a las masas con fantasmas de castillos en las nubes. 

Yo no voy a ser como esos lacayos silenciados durante generaciones, que sufren lavados de cerebro y se mantienen erguidos frente a las adversidades, que no conocen sus verdaderas esperanzas y  por ello son incapaces de sentirse sino felices por no saber dudar de lo establecido.

Yo no voy a ser como esos caídos bajo el yugo de la injusticia, ahogados tras lluvias torrenciales de deseos impuestos por la sociedad, no cometeré el error de seguir la senda establecida, y ahogarme en el lecho del río con el resto del rebaño, no voy a consentir ser arrastrada por la corriente, porque no tengo nada que perder más que mis vendas, que no me dejan ver ni oír, y mis cadenas que me mantienen cautiva negándome lo que es legítimamente mío.

Vivo en una cueva que oculta mi desesperanza ante esta sociedad enferma, y no quiero seguir atisbando únicamente las sombras que danzan al son de llamas de un fuego que se extingue, la voluntad, por lo que intentaré liberarme de las cadenas que me atan a las paredes de la oscuridad y salir de entre las tinieblas, para no ser esclava de opulentos señores feudales, aunque me cieguen los rayos del sol.

Siglos de sumisión reposan sobre mi milenaria espalda, milenios de libertad ante mis ojos, sociedad de injusticias y esclavos, el dragón ha despertado. 

2006

 

 

POR QUE ESTOY AQUÍ

 

Por qué estoy aquí… No lo sé…

De donde vengo no importa…

A donde voy… Dentro de poco lo sabré…

He llegado sin saber cómo, a ciegas, sin saber por dónde avanzaba, sin saber lo que buscaba, pero definitivamente estoy aquí.

Lo he logrado y ahora que he alcanzado la meta de mi carrera, tengo miedo de lo que puedo encontrar tras cruzar la línea.

Sí, tengo miedo a lo desconocido, porque no sé lo que me espera detrás de ese último obstáculo, detrás de esa última puerta que cierra la salida.

No sé los obstáculos que obstruirán mi senda, lo que sí sé es que no me arrepiento de lo que he hecho, sino de lo que nunca he hecho.

Me arrepiento de no haber disfrutado de todos los segundos que componen mi vida, de no haber exprimido hasta la última gota de mis diecisiete años, de no haber aprendido todo lo que los de mi alrededor me han intentado enseñar, de no haber seguido algunos consejos y de en ocasiones haber seguido los equivocados.

Por todo lo que han hecho por mí, y lo que nunca he agradecido; tengo que agradecer, después de tanto tiempo a todos los que me rodean, y los que me han rodeado.

A aquellos que han hecho de mí lo que soy, a aquellos que han hecho que yo sea única y diferente a los demás, gracias por todo.

2006

 

EL SOL LUCIRÁ RADIANTE

 

Tras la tempestad llega la calma.

Tras la guerra, la paz.

De nuevo me siento en mi escritorio, abatida después de una dura jornada laboral, observo ante mí una inmensa pila de documentos esperando ser archivados.

Ha sido otro agotador día de trabajo, uno más entre tantos otros, un día más de mi miserable nómina, nada más que un mal sueño.

Mañana el despertador no sonará, me despertaré y no serán las 6, me vestiré y desayunaré algo más que un simple café.

Iré a trabajar en un vagón libre de olores nauseabundos y no me sentiré como una sardina enlatada.

Llegaré al trabajo y mi jefe no me llamará a su despacho para restar días a mis vacaciones, ni para despedirme con facilidades del gobierno.

Cuando vuelva a casa, no encontraré la nevera vacía y no tendré que llamar al telepizza para poder llenar el agujero en el que se ha convertido mi estómago.

Tras ingerir grasas en cantidades industriales, no seré parte del porcentaje con sobrepeso derivado de la ingesta masiva de grasas saturadas.

Cuando, por fin llegue a mi cuenta corriente, la birriosa nómina mileurista con la que me paga mi desprendido jefe, no quedará reducida a esos escasos euros con los que a duras penas consigo llegar a final de mes, después de pagar: la hipoteca, el agua, la luz, el gas, la calefacción, el teléfono, la comunidad, los arreglos del ascensor, etc, etc, etc…

Tras años de estudio universitario, mi único legado no será una casa de 30 metros cuadrados con hipoteca, y unos cuantos en apariencia libros aunque en realidad cajas con tapas de libro, decorando la estantería de mi minúsculo salón-comedor.

Mañana el sol lucirá radiante y todo aquello que me desespera seguirá su curso.

Me levantaré a las 6 para ir a trabajar, desayunaré un café y viajaré en una lata de sardinas hacia mi trabajo mileurista, donde amablemente mi jefe, si no le resulto rentable, me despedirá. Y sin más me encontraré en la calle, con una hipoteca que pagar por una casa de 30 metros cuadrados, en el paro y sin la posibilidad de escapar de esta sociedad en la que me ha tocado vivir.

2006

 

 

MÁS TARDE O MÁS TEMPRANO

 

Aula se muere, su llama se extingue, y su hora se aproxima cual sombra de un incierto destino.

Soy una más, un simple número entre las listas de heridos.

Yo me voy, mientras otros aún intentan insuflarle vida.

Yo me alejo con lágrimas en los ojos, por no ser capaz de hacer más.

Otros más tarde o más temprano, cederán su bayoneta, a aquellos pocos que lleguen.

Ya hace tres años desde el día que llegué, vacía, sola, con la ilusión gravemente herida.

Sin mediar palabra, me acogieron y me devolvieron las ganas de luchar.

Pasó el tiempo y muchos de aquellos partieron, otros, aunque pocos, llegaron a filas.

Hoy, es el último Aula que portará el que ha sido mi pseudónimo durante este tiempo, ya mancha borrosa en el pasado.

Aún a pesar de que se me nubla la vista, seguiré protestando ante las injusticias, seguiré siendo libre pues “son los que emplean mal su tiempo los primeros en quejarse de su brevedad” como dijo Jean de la Bruyere, por eso seguiré ocupando las mentes y corazones de aquellos que no se conformen con lo que la vida nos da, sino que día a día busquen conformarla con sus lentos e inseguros pasos.

Por eso seguiré buscando mi hueco en esta sociedad de consumo, luchando por aquellos que perdieron la esperanza de vivir, por aquellos que indiferentes esperan que otros hagan por ellos, viviendo la vida que no es suya y por esos que por mí no lucharon cuando pensaron que ya de muerte estaba herida.

Por todos, y por mí continuaré luchando por el futuro que se cierne sobre nuestras cabezas, porque es el sitio donde pasaremos el resto de nuestras vidas.

Aula somos todos, con cada opinión, con cada pensamiento.

El inconveniente está en que nadie va a luchar por tus ideas si no lo haces tu primero. Simplemente pasarás a ser una mera cifra acompañada de una cara extraña, una oveja más del rebaño, por lo que si no haces algo por remediarlo, quizás cuando te des cuenta ya sea demasiado tarde.

Si quieres que te escuchen… ¡¡¡Grita!!

2006

 

 

EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

 

Ella no era así. No era tranquila, ni sus ojos solían reflejar melancolía. Su vida se le escapaba por momentos. Después de una larga lucha entre la vida y la muerte, una de sus hijas había dejado la tierra y se hallaba en los jardines de la vida eterna.

Como una sanguijuela que arrancara su alegría, el tiempo y el destino le fueron quitando, todo lo que en algún tiempo, fue importante para ella.

Su juventud ya no volvió, como un barco que se hunde, esta desapareció. Sus cabellos, antes rojos cual llama del fuego eterno se extinguieron y casi todo dejó de ser, lo que alguna vez fue.

Todo, menos su jardín, que aunque dormía esperando la primavera, parecía sumido en un profundo letargo del cual ni el príncipe con un beso podría despertar.

El jardín siempre pareció imitar el humor de su dueña. Si ésta amanecía de buen humor, habitual durante cincuenta primaveras, el jardín rebosaba alegría. Sin embargo, desde que la dueña perdiera a su hija, todo parecía haberse vuelto tristeza, nadie osaba sonreír ante aquella melancolía que envolvía a la casa.

Hasta el jardín se hallaba inmerso en una espesa niebla, que le daba a la casa un aspecto fantasmagórico, e incluso los alegres cantos que antes inundaban el jardín, habían cesado, cediéndole el lugar, a los aullidos de los lobos y haciendo que la casa adquiriese aun más, el aspecto de una casa encantada.

La casa, que fue construida en el siglo XV, siempre había pertenecido a la misma familia. De heredero en heredero, la familia siempre había seguido la tradición de mantener en la familia esta posesión, y por extraño que parezca, siempre era el primer descendiente, el que al morir los progenitores, había mantenido como suya esta preciada posesión.

Tenía un gran lago, ante la entrada de la casa, que le confería una imponente carácter y la sensación de que en mejores tiempos, había gozado de la presencia de altas personalidades, ya que este tipo de organización de una casa, solía darse en ocasiones contadas y con la única esperanza de hacerla diferente, de las de otros.

A la derecha de la casa, estaba situado el jardín. Un bellísimo jardín, estilo francés, con fuentes y setos recortados en bellas formas,  capricho de uno de los muchos antepasados que habían habitado aquella mansión.

A la izquierda de la casa, se encontraban las montañas, unas siempre verdes montañas por las cuales descendía el riachuelo que alimentaba el lago de la casa, y las fuentes del jardín. Y en las cuales siempre había alguna florecilla, que a Elizabeth le gustaba recoger en unos pequeños ramilletes, que siempre había repartidos por su habitación: junto a la cama.., en el armario…

Elizabeth, era la hija menor, era vivaz y alegre, y por eso, era la única que conocía todos los recodos y lugares de la casa, aunque ella prefería el jardín de la casa porque no era un simple jardín francés, tenía un secreto, que solo ella y el jardinero conocían.

Hacía años, que Doña Blanca notaba la ausencia de Elizabeth, antes y después de las comidas. Pero, como cuando la volvía a ver estaba más contenta que antes, Doña Blanca nunca preguntó el por qué de su ausencia.

A Elizabeth, siempre le gustó estar sola. Siempre, hasta que conoció a Moisés, el jardinero, un joven mozo de ojos azules, hijo del ama de llaves y el cocinero, cuya extraña afición de perderse entre los setos, y volar hacía otros lugares con la imaginación, le unía a Elizabeth.

Así pues Elizabeth, prefería la compañía de Moisés, a la compañía de aquellas doncellas que la perseguían de un lado para otro.

Hacía ya muchos años, desde que Elizabeth se topó, por primera vez con él, al huir de una de las doncellas que en vano intentaba, que se pusiera un lazo rosa, y el mágico afecto surgió, al ocultarla Moisés de su perseguidora. Él, la enseñó, que al final del laberinto, a la derecha entre los matorrales, había una pequeña entrada que conducía al mismísimo centro del jardín. Y allí, entre flores, rosas y fuentes había un columpio olvidado, en el cual Elizabeth desde aquel momento había pasado las horas muertas, esperando divisar desde lo alto de su vuelo, el exterior de la mansión familiar. Aunque por el momento, esta experiencia de conocer lo desconocido, aun no le había sido concedida.

Elizabeth siempre soñó en cómo sería perderse lejos de allí, de aquella casa que la protegía y la vez agobiaba, en cómo sería ser un pájaro libre que sigue los susurros del viento caprichoso.

Moisés la comprendía, pero egoístamente no quiso perder tan apreciado tesoro, no quiso compartirla con nadie.

Aquel bello silencio entre él y ella, en aquel bello jardín de los cerezos, aquel viento que acariciaba sus rosadas mejillas, aquella luz que reflejaban sus inhóspitos ojos grises, dichosos los ojos que admiraron tanto tiempo aquella risueña sonrisa, dichoso dulce silencio…

La amaba, si, Moisés la amaba en silencio, desde aquel día la presencia de aquella dulce dama había sido su única compañía, dichosa y esperada presencia, pero tanta felicidad no podía ser duradera. Una tarde Elizabeth simplemente desapareció, en su cama manojos esparcidos de bellas flores silvestres, el pájaro exótico tras aquellos barrotes quiso ver más allá.

En el columpio ondea su esencia, su presencia fluye junto con el viento, las hojas grises de los cerezos cada primavera se visten de blanco esperando que ella vuelva…

Susurra, el viento caprichoso susurra, en el ya anciano rostro de Moisés se dibuja una tímida sonrisa. Ella no le olvida, susurra, el caprichoso viento susurra.

2006

 

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