AL-SOSAIRE

Hubo una vez en un remotocicleto país una criatura sosa como un plato de sopa de pollo sin pollo y como una punta de jamón de plástico. La gente decía que hablar con ella era como chupar una gasa esterilizada despues de beberse un vaso de coca-cola sin gas. La insulsa e insípida niña pesó al nacer poca sosa y sus padres la pusieron de nombre Al-Sosaire, que en tukmekistaní significa “la que no tiene sal”.

Cierto día gris marengo, en el que la niña iba cantando soserias del tipo: “Como me cantan los remos…” y otras memeces por el estilo, camino de su colegio “Nuestra Señora del Salero Roto” un chico de aspecto engolado y mirada cetrina se acercó a la pavisosa  y le preguntó si sabía dónde estaba la “Avenida Sinsustancia”.

En ese instante todo el poco salero y gracejo natural de la niña se concentró en los ojos del sopainas este, que no era otro que el Príncipe de los Países Bajos en Sodio, un principado situado al margen izquierdo del Rio Sacarino, regido por la dinastía de los Sosunos, una familia hecha desde tiempos inmemoriales a echar tocino rancio al cocido.

El príncipe, soso de cuna, en sus ratos libres traducía a Saussere, un tolailo francés que a falta de otra cosa mejor que hacer escribía letras para Enrique Anaut, concursante más soso de la historia de OT.

De este encuentro fortufrito, nacería años más tarde un panchito ya pelao y sin sal que terminaría trabajando contando chistes malos en una desaladora normanda, pero esa es otra historia.

Centrémonos en Al-Sosaire y el Príncipe Sosito II que así se llamaba.

Tras 15 largos años de aburrido y descafeinado noviazgo en el que a lo más que llegaron fue a rozarse dos veces en un ascensor, el príncipe decidió que era tiempo de pedir la pezuña de Al-Sosaire.

Ni corto ni perezsoso, pero con menos sentido que una seta en un bocata de nocilla, el noble príncipe pidió la pata de Al-Sosaire (recordemos “la que no tiene sal ninguna”) a los padres de esta.

Cuando los señores de  Medinasosa ya habían perdido cualquier esperanza de ver casada a su zopenca hija, la petición del príncipe vino como llovida de un salero sin tapa.

Tras las nupcias, además de princesa consorte Al-Sosaire fue nombrada Duquesa de Villapenca y a la sazón, Gran Archiduquesa de Berenjena, título que mantuvo en vinagre hasta la llegada al trono de su hijo ,el panchito pelao, Sosito III.

Durante toda su vida se aburrieron tanto, que incluso un par de veces invitaron a “Solbes” a jugar al mus a su palacio.

Tras muchos años de darse el tostón mutuamente con chistes penosos que no harían reir ni a una hiena con el culo relleno de helio, el matrimonio se dio al bacalao sin remojar.

FIN

 Desco71

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3 Responses to AL-SOSAIRE

  1. lavidaamimanera dice:

    XD Eres único..jajaja Pero lo del mus con “Solbes” es ya pasarse.. eso es tortura! XD jajaja

    Me gusta, me gusta..XD

  2. desco71 dice:

    Documento anexo al relato, encontrado en la biblioteca personal de Don Excrecencio Pudrecolchones, lamedor profesional de forros de abrigo y Marqués de Lenguapocha (a la sazón, biznieto ilegítimo del rey Sosito I el empanado)

    Allá por el año 1213, la tatarabuela de la princesa Al-Sosaire fue metida en salmuera y después quemada en la plaza del pueblo de Salem por la Santa Inquisición, tras ser acusada de sosería.

  3. lavidaamimanera dice:

    XD Como se te pira..

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