Ninguna frontera

En días como hoy me gustaría coger un tren cualquiera e irme hacia cualquier lugar del globo. Cualquier lugar, cualquier país, cualquier parte del mundo, y perderme.

Y sin embargo aquí sigo, encerrada en casa, con la única esperanza de que los días pasen, y llegue de nuevo el día a día rutinario, en el que no me detengo a pensar en nada más allá del instante que vivo.

Hoy es Navidad, sin embargo es como si fuese cualquier otro día del año.

No tengo ganas de nada más que de volar hacia cualquier lugar, y escapar de una ciudad que me oprime y no me deja respirar.

Aun así aquí sigo, hasta que un día no pueda más. Y entonces ninguna frontera podrá frenarme.

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