Asomada al infinito de tu sonrisa veo caer las hojas en el parque.
El frio invierno ha llegado a la ciudad y nuestros paseos son cada vez más cortos, aunque no menos intensos.
Tus besos siguen sorprendiéndome y una vez más tus labios se aferran a los míos, en nuestra eterna búsqueda de instantes interminables.
El aire más gélido nos esquiva temeroso y enfila la calle Mayor con la esperanza de encontrar algún despistado.
Ya no es época de vaqueros, y únicamente tus abrazos son capaces de abrigarme ahora que el sol ha cerrado por vacaciones.
Roa
Inspirada por ‘Ni las intenciones’ del grupo Ruidoblanco


¡Ay! El amor, divino tesoro…¿o era la amistad?
¡Ambas cosas por igual!
Amén.
Pa’ mi que era más bien la juventud…